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Mi historia
Mi camino hasta aquí
Toda mi vida he trabajado rodeada de mujeres. Afortunada yo.
Desde el primer centro de estética que levanté en Madrid hasta mi posterior camino como directora creativa, acompañando, casi siempre, a mujeres emprendedoras a dar forma a sus proyectos, su identidad y su visión.
Mirando atrás, me doy cuenta de que, sin saberlo, llevaba años creando espacios para otras mujeres. Espacios donde podían sentirse escuchadas, bajar la guardia, expresarse libremente y atreverse a ser ellas mismas. Siempre he tenido esa inquietud de impulsar a otras mujeres a creer en lo que son capaces de crear.
Pero mientras ayudaba a otras a dar forma a sus ideas, algo dentro de mí empezaba a pedir atención.
Durante mucho tiempo viví desconectada de mi propio cuerpo. Estaba conectada a todo lo que ocurría a mi alrededor, siempre produciendo, resolviendo, haciendo planes y buscando el siguiente paso. Desde fuera, parecía que estaba en movimiento constante, pero por dentro sentía un vacío que no sabía explicar. No entendía cómo podía estar haciendo tantas cosas y, aun así, sentir que me estaba alejando cada vez más de mí misma.
Hasta que entendí que necesitaba parar.
No para hacer más, ni para convertirme en una versión mejorada de mí misma, sino para empezar a escucharme de verdad. Para entender qué me estaba pasando, qué necesitaba y cómo había llegado a perder esa conexión conmigo.
Esa búsqueda me llevó a explorar mi relación con el cuerpo, la feminidad, la ciclicidad y todas esas ideas que habíamos aprendido a aceptar sobre quiénes somos y cómo deberíamos ser.
Todo lo que aprendí me hizo abrir un nuevo universo inmenso y la urgencia de compartirlo con otras mujeres era inevitable. Así que decidí formarme como facilitadora de círculos de mujeres y ceremonias, adquiriendo herramientas para sostener espacios de encuentro desde la escucha, la presencia y el acompañamiento grupal. Descubrí el valor de crear entornos cuidados donde las mujeres pudieran compartir sus experiencias sin juicios, expresarse y explorar su mundo interior en compañía de otras mujeres.
Y aunque encontré en estos espacios algo que me apasionaba, sentía que quería profundizar todavía más. Quería comprender mejor la relación con nuestro cuerpo, conocer sus ritmos y aprender a habitarlo desde un lugar más consciente.
Por eso, actualmente estudio educación del ciclo menstrual desde un enfoque holístico, con especial interés en la conexión corporal y en cómo el conocimiento de nuestro ciclo puede ayudarnos a comprender mejor nuestras necesidades, nuestros cambios y nuestra experiencia de ser mujeres.
La manera en que una mujer vive su iniciación en la menstruación 🩸 durante la pubertad, y cómo aprende a cuidarse y a recibir cuidados a lo largo de cada ciclo menstrual, influye en todas las etapas que vendrán después: la fertilidad, el embarazo, el parto, el posparto y la menopausia.
Y, sin embargo, una de las ideas equivocadas más extendidas es que el ciclo menstrual solo merece nuestra atención cuando una mujer quiere quedarse embarazada.
A lo largo de los años, la salud femenina ha sido sistemáticamente invisibilizada… hasta el punto de que generaciones enteras de mujeres han quedado completamente apartadas del conocimiento, y aún más, del poder, de su propio útero.
Imagina un mundo en el que a las mujeres se les enseñara a descansar durante la menstruación sin culpa y sin tener que justificarse. A aprovechar la energía magnética de la ovulación, a conectar con la intuición y el discernimiento de su mujer salvaje interior durante la fase lútea, a jugar y coquetear con la vida durante la fase folicular.
Imagina cómo llegarían a liderar, cómo confiarían en sus cuerpos, cómo se convertirían en mujeres a las que nadie podría manipular ni someter, y cómo se expresarían sin inhibiciones ni miedo.
Cuando comprendes cómo la espiral del ciclo menstrual ofrece un mapa para entender todas las etapas de la experiencia de ser mujer, ya no vuelves a ser la misma.
Yo lo he vivido y lo sigo descubriendo en cada ciclo y es maravilloso… Tu conocimiento sobre las capacidades sagradas del útero deja de ser mera información y te adentras en el terreno de la devoción.
Puedes sentarte frente a la mujer única e irrepetible que tienes delante y aprender a leerla y, sobre todo, a comprenderla.
El universo del útero no tiene absolutamente nada de superficial… pero nos han desligado de este poder.
Lo que me interesa es cuestionar lo que hemos dado por sentado. Cada vez quiero enseñar menos a las mujeres cómo deberían ser y crear más espacios y herramientas para que descubran quiénes son cuando empiezan a escucharse de verdad.
Y, de alguna manera, siento que todo se conecta: mis años trabajando con mujeres, mi camino creativo, mi propia búsqueda y mi deseo de crear espacios donde podamos encontrarnos sin tener que interpretar ningún papel.
Así nace Creadoras Indómitas.
Un espacio para explorar nuestra relación con el cuerpo, el instinto, la ciclicidad, los arquetipos, la sensualidad y la creatividad. Para cuestionar lo que ya no nos representa y recuperar la libertad de descubrir quiénes somos, más allá de lo que aprendimos que debíamos ser. No existe una única manera de ser mujer, ni tenemos que convertirnos en algo concreto, merecemos conocernos lo suficiente como para decidirlo por nosotras mismas.
Volver a una misma es el comienzo de todo.
